

Pués si Juan, treinta años ya. El 19 de Mayo del 79 inauguramos la sede del Club. ¿Te acuerdas?




Hace ya casi un año, Francis y yo andábamos con la inquietud de abrir una vía de escalada a la manera clásica, y con esa determinación quedamos una mañana muy temprano. Por el camino hablábamos intentando exponer los planteamientos que cada uno teníamos sobre la forma de realizar esta escalada. Planteamientos que cada uno de nosotros teníamos en nuestro interior, y de alguna forma sabíamos que el otro compartía, gracias a la intuición y la complicidad que establecen los años de aventurillas compartidas el uno con el otro.
Nos fuimos hacia una zona de escalada cercana, la aproximación hasta la base de la pared es dura. Una empinada cuesta con piedra suelta y bien cargados de material hace que se mire el tajo de una forma diferente. El llegar sudando y resoplando hace que la dificultad real a la que te tienes que enfrentar sea mayor de la que cabía esperar. Con la humildad que confieren las montañas poco humanizadas por los cómodos accesos, observamos largamente la pared.
Francis ya le había echado el ojo a una línea y estaba muy decidido a atacarle. Yo, por mi parte no lo veía tan claro, encima del diedro de entrada cuyo aspecto si me resultaba atractivo, el diedro se agrandaba dando lugar a una placa blanca, vertical y lisa. A mi esa placa no me resultaba nada atractiva, pues la intuía muy por encima de mi nivel.
Mientras preparábamos el material –friends, fisureros, empotradores y clavos de todos los colores y tamaños- cada vez que miraba la placa blanca automáticamente se me iba la vista hacia izquierda y derecha de la pared, buscando líneas de fisuras que se me antojaban más asequibles y fáciles de proteger. Pero mi compañero lo tenía claro y si había determinación por su parte, había confianza por la mía.
Cuántos cacharros! si con todo eso no subimos...
Francis bajo la placa blanca
Carlos colgado mientras Francis reasegura la reunión.
Carlos saliendo de la parte más compleja de la vía.
La entrada al segundo largo se puede proteger bien, luego no es tan fácil.
Entrada del tercer y último largo.
Encajando un pequeño fisurero.
Texto: Carlos P.
Fotos: Francis S. y Carlos P.

Este fin de semana nos fuímos Gelu, Antonio 4x4,Cristina y yo a Sierra Nevada. Salimos el Sábado a las 5,45 de la mañana, con idea de escalar alguna vía en el corral del veleta y quedarnos a dormir en algun sitio bonito. La nieve era escasa para hacer el "canuto", por lo que decidimos acercarnos a la vía "el vuelo del águila" (Antonio hubiese catado "cristal oscuro". Para acceder a la entrada de la vía había que ir con cuidado, pues todo lo que es la bajada del veredón asi como la base de los corrales tiene aún mucha nieve. Bueno , se me olvidaba para echar a andar en el aparcamiento, un buen tiento a al tortilla que Fina le había hecho a Gelu y antes de bajar el veredón, otro tiento pa acabarla.
Accedemos por el neverón del corral alto a un basar inclinado que nos conduce en oblícuo a otro mas cómodo que cambia de dirección, a la derecha, hasta el primer emplazamiento de reunión, donde nos encordamos. Antonio y Gelu empiezan a trepar con algunos ajustes de ultima hora por parte de Gelu sobre los "aparatos" para asegurar que le ha dejado su hijo. Despues salimos Cristina y yo, siguiendo los pasos de nuestros compañeros. El recorrido va serpenteando por llambrías, buscando el camino mas lógico. La dificultad no es alta, apreciendo de vez en cuando algun paso mas dificil , pero que nunca pasa el IV+. Aun así el ambiente es grandioso e instintivamente nos imaginamos el recorrido en invierno. En el tercer largo tenemos un incómodo percance, la cuerda se atasca, ha quedado trabada entre dos seguros y metida en una grieta. Estoy en mitad de una travesía, que aunque no es dificil, supone uno de los tramos mas expuestos de la vía. No hay manera de tirar, me desespero y empiezo a pensar( a parte de maldecir) como salir del paso. Estoy al lado de la reunión "axfisiado" por la tensión de la cuerda. Por suerte, los compañeros habian hecho un poco de tiempo en la reunión a donde me dirijo y Gelu todavía no ha salido, desplazandose hacia mi, me coloca una cinta larga donde poder agarrarme para tirar con todas mis fuerzas, ¡ ufff !. Cristina se encuerda en el centro, pues no me quedan fuerzas para recuperar toda la cuerda. El cuarto largo nos conduce a la base derecha del "lastrón" y el quinto discurre por un precioso diedro, sencillo de superar. Ahora parece que estamos fuera, cuando llego a la reunión, Antonio asegura a Gelu que se encuentra solucionando la salida del sexto largo. Como no lleva pies de gato,casi nada de material para asegurarse y la salida por roca se ve fina, arremete a punterazos con las botas y pioletazos el gran nevero vertical que en la salida obstaculiza lo que nos imaginamos será la salida facil de la vía. Antonio le sigue por la roca. Una vez que llega Cristina a la reunión , despues del diedro, me acerco a la placa de salida. Esta empieza muy tumbada y casi invita a subir corriendo, pues la cima está cerca, pero no me fío, Antonio y Gelu ya estan fuera y me animan. Llega Ramón,que viene solo desde Almería. Protejo un poco el paso donde acaba la rampa y empieza lo empinado,¡ Uf !, no es dificil pero todavía quedan metros para salir, al final supero los ultimos metros apoyandome entre la placa y la rimaya, sube Cristina y celebramos ésta bonita escalada. ¡ que sorpresa que se haya presentado Ramón ! Ahora viene la pregunta,¿ donde vamos a dormir ?. Estamos contentos y cansados, nos conformaríamos con un vivac en los corrales, pero Antonio y Gelu nos regalan un precioso recorrido a un lugar grandioso. Laguna larga. Ellos habian estado allí el fin de semana pasado con otra gente del Club, aun así no dudaron en animarnos para hacer recorrido que supone ir a ésta laguna, enclavada entre el Puntal de la Caldera y Juego de Bolos. Hay que recorrer los Corrales del Veleta, subir a "Beta Grande" y el Corral de Valdeinfiernos. LLegamos anocheciendo. Preparamos los sitios para dormir y nos preparamos una opípara cena a base de buenos quesos, embutidos, sopas caducadas variadas, amenizado con " las cosas de Gelín" y bien regado con cerveza volldamm y vinos tintos. Por la mañana saludamos a Juan que está de ermitaño por aquí desde hace veinte días. Está triste porque se le acaba la comida y tiene que regresar a la civilización, pero le quitamos tristeza y hambre. La vuelta la hacemos , subiendo hacia los Crestones de Rio Seco y volviendo por el carril hasta la Carihuela del Veleta. Al pasar los Machos, estamos tentados de trepar hacia el Veleta, pero los mochilones y el cansancio nos aconsejan prudencia y bajamos tranquilamente hasta al Hoya la Mora. De vuelta en el coche intento no dormirme, pero el único que aguanta estoicamente es ,afortunadamente, Antonio, que conduce.
Parada reglamentaria en el cruce de Dolar y pa la casa,cansados y contentos.
¡ Vaya fin de semana que m´abeis dao! (Bueno de los buenos).
Frasco