

Pués si Juan, treinta años ya. El 19 de Mayo del 79 inauguramos la sede del Club. ¿Te acuerdas?
Carlos pronunció aquellas palabras: "El C.A.M. no pone primeras piedras sino últimas astillas". Y simbólicamente colocó aquel pedacito de madera, que significaba el deseo de tanta gente hecho realidad.

Desde las reuniones en el bar "Los Migueles" donde se repetía la frase: "Tropa que no duerme en cuartel, no es tropa, es un tropel", hasta ese 19 de Mayo, habían pasado varios años de mucho y duro trabajo.
Se consiguió un aporte económico de la Caja de Ahorros y de la Diputación.
Los socios se pusieron manos a la obra, nunca mejor dicho, y consiguieron hacer con su trabajo "el club más bonito de España", en palabras de Félix Méndez.
Socios que, al terminar su jornada laboral, iban a aquella vieja casa semirruinosa de la calle Restoy, a hacer cada uno lo que sabía y algo más.
Albañiles, carpinteros, electricistas, fontaneros, yesaires, pintores, etc. cada uno aportó no solo su conocimiento, sino tambien el afán y el anhelo de hacer algo que fuera suyo y de las generaciones posteriores.
La sede del C.A.M., o sencillamente "el club" como le llamamos, supone el fruto del esfuerzo de su propia gente. De la gente de entonces y de la de ahora, obligados a cuidar, mantener y mejorar sus instalaciones.
El club es como ese refugio del que estás deseando salir para atacar alguna cumbre, y al que deseas regresar cuando lo consigues.

Tengo los pelos como escarpias.
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