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miércoles, 17 de marzo de 2010

SUBIDA AL CASTILLEJO

ASCENSIÓN AL ALTO DEL CASTILLEJO (1.977 M) SIERRA DE GÁDOR
13/FEBRERO/2010
JOSE OMAR, JOSE SALAZAR

De nuevo, y ya van unas cuantas, una borrasca se viene a pasar el fin de semana por estas latitudes. En esta ocasión, además coincide con el campamento invernal del Club y con que mi hermano baja de Madrid con la intención de compartir un rato de monte. A medida que el viernes avanza la cosa va pintando cada vez más fea: no para de llover y el frío en la ciudad parece anunciar nieve abundante en las alturas. Pronto mi hermano me comunica que se queda en Granada, ya que la carretera está cerrada por la nieve tanto por Iznalloz, como por el Puerto de la Mora. Aún quedan los compañeros del Club que en la sede, entre cerveza y vinillo para entrar en calor, se debaten entre mantener la convocatoria del campamento o suspender. Finalmente sobre las once de la noche recibo un mensajillo indicándome la decisión final: dejarlo para mejor ocasión. Aunque no dudo de su buen juicio (el día pinta bastos), tengo ya los bártulos listos y ya he quedado con el amigo José Omar, por lo que decido probar suerte mañana, aunque solamente sea por ver el panorama.






Amanece cubierto, aunque la lluvia parece que nos da una breve tregua. Ahora la cuestión es hacia dónde tirar. Dadas las condiciones reinantes, me decido por Sierra de Gádor, un buen comodín para estas ocasiones. La zona de Dalías siempre suele dar buen juego cuando Sierra Nevada está muy cargada de nieve. Además, está más cerca y si tampoco se puede hacer nada por allí, por lo menos el viaje es más corto. Pronto nos percatamos que la lluvia no tiene intención de abandonarnos y nada más entrar en la autovía nos acompaña una persistente llovizna que se va transformando en aguacero a medida que nos desplazamos hacia el oeste. Además, la temperatura que marca el termómetro del coche, 3C, es bastante baja para estos lares. Aún así, la nieve no asoma muy baja por la sur de Sierra de Gádor.
Tras una parada en la Venta el Pampanico para echar un cafetito, iniciamos la subida por la pista del Arroyo de Celín. Nuestra intención es subir el coche hasta el Cortijo Clavero o hasta donde buenamente podamos. Hasta Clavero (1.200 m) no encontramos ningún problema, apenas restos de una rala nevada y la pista en perfecto estado. El coche lo dejamos antes de lo que parece ser la entrada a la propiedad. Afortunadamente el cahaparrón ha dejado paso a un fugaz, pero persistente calabobos. Nos equipamos con todo lo que llevamos para la lluvia con la vana esperanza de no mojarnos o al menos no demasiado, e iniciamos ruta por el trazado del PR A-113.
Aún no tengo claro qué recorrido hacer, aunque empiezo a rumiar la posibilidad de intentar el Alto del Castillejo, una ascensión que siempre me ha resultado muy satisfactoria. Así que dejamos a nuestra derecha el sendero que sale en dirección al Reventón y continuamos la marcha camino del Cortijo Chiclana. Desde las ruinas de este cortijo hasta la fuente y balsa que hay tras vadear el Barranco del Coto, la traza del sendero está algo perdida, aunque es un corto trecho y no resulta difícil de retomar de nuevo si nos orientamos con los visibles zizagueos de la senda que se pueden distinguir enfrente nuestra (la conocida “Eme”). Hacia allí nos dirigimos con paso alegre, no sin antes echar un buchito de agua de la mencionada fuente. Al llegar al cruce con la senda de Castala (aproximadamente 1.350 m), comienza a caer aguanieve y el paisaje empieza a aparecer por primera vez cubierto de blanco. Continuamos nuestro camino por el PR A-113, ahora en dirección a Fuente de la Mosca. El ambiente, aunque no está todo lo nevado que esperábamos, es magnífico y nos anima a seguir a pesar de la humedad que empezamos a notar bajo los chaquetones. Y no parece que vaya a escampar.

Seguimos por el sendero, dejando atrás el vivac de Cortijo Robles y el cruce de la variante a la Covacha, hasta donde se inicia el cambio de vertiente y el descenso a la Fuente de la Mosca, sobre los 1.430 m. de altitud. Toca tomar una decisión, intentar o no hacer cumbre. Como el tiempo, aunque malo, se mantiene, no hace demasiado frío y el terreno es conocido, finalmente decidimos intentarlo. Aquí toca abandonar la comodidad de la senda e iniciar la ascensión de la cuerda sureste del Castillejo. El terreno se empina y al estar cubierto por nieve muy húmeda hace frecuentes nuestros resbalones. Pronto alcanzamos el sobresaliente encinar que cubre toda la vertiente sur del Pecho Cuchillo desde aproximadamente los 1.350-1.450 m. Seguimos a buen paso, pues la intención es no entretenerse demasiado por si el “marrón” dice de ir a peor. A medida que ganamos altura, el terreno va ganando ambiente y la nieve espesor. No nos arrepentimos de haber salido desde Clavero con bota “gorda” aunque hayamos perdido comodidad en los senderos. Pronto nos encontramos con el pequeño resalte que se trepa por un estrecho canalón o chimenea. Nos sacudimos bien la nieve, y extremando las precauciones para evitar resbalones, solucionamos esta fácil trepada. La bajada por el otro lado presenta un espectacular aspecto, toda cubierta de nieve. Aquí también nos lo tomamos con calma para no meter la pata donde no debamos. Otra corta y húmeda trepada más y ya solamente nos quedan las últimas pendientes hasta la cumbre. Cada vez más nieve y más inclinación, por lo que los resbalones son más frecuentes. Cuando pienso en la bajada, me río imaginando que algún que otro culazo será inevitable. Bajo una intensa nevada llegamos empapados al hito de piedras que marca la cima del Alto del Castillejo (1.977 m). No debemos perder tiempo, así que un par de fotos, barrita energética, trago de agua (como si hiciera falta...) y, echando leches, para abajo.
La bajada la hacemos siguiendo nuestros pasos. La nevada arrecia y los grandes copos se acumulan en las ramas de los árboles y arbustos que ya lucen una vistosa peluca blanca, ofreciendo imágenes tan bellas como la de un solitario arce blanqueado por la ventisca que emerge ante nuestros ojos entre la neblina. Rapidamente, y sin más percances que algún que otro inoportuno patinazo, nos plantamos de nuevo en el sendero. Ahora ya no nieva, aunque el aguanieve continúa empapándonos hasta el túetano.




Para no repetir la ruta de subida, y como el PR A-113 es circular, nos marchamos en dirección a Fuente de la Mosca, donde nos sorprende el caudal de agua que circula por el Barranco del Coto. Desde aquí, la senda sortea un pequeño repecho hasta tomar la variante de las Minas del Peñoncillo por donde tiramos a buen ritmo en dirección a Cortijo Clavero. Las generosas lluvias de los últimos meses se hacen notar y encontramos mucha, mucha agua brotando por los pequeños e improvisados nacimientos. Pronto estamos en el cruce del “Reventón” y en la bajada a Clavero. Una vez en el coche, lo primero es quitarnos las húmedas y embarradas ropas y ponernos algo seco para intentar no perder temperatura. Ya conduciendo, nos metemos entre pecho y espalda los bocatas que tanto nos hemos ganado y que los “meteoros” no quisieron dejarnos comernos en su momento. Sin duda, el Castillejo nos ha ofrecido otro día soberbio de montaña. Por eso, esta es quizás la mejor ascensión de Sierra de Gádor.




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