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martes, 20 de septiembre de 2011


SERIE TECHOS DE ESPAÑA
ASCENSIÓN AL CANCHAL DE LA CEJA (2.430 M) DESDE LA SEGUNDA PLATAFORMA DEL TRAVIESO (1.950 M)
(23/JUNIO/2011)
El entorno:
El Macizo Occidental de Gredos, también conocido como Sierra de Bejar o Candelario, se levanta en el extremo sudeste de la provincia de Salamanca, justo en el vértice que forma con las vecinas provincias de Ávila y Cáceres. Observada desde Candelario, la sierra presenta un aspecto alomado, sin grandes accidentes que le confieran el fiero aspecto alpino de lugares tan conocidos como el Circo de Gredos en pleno corazón del Macizo Central. Sin embargo, una mirada más detallada nos permite descubrir en medio de esas lomas cicatrices como Hoya Mayor, Los Canalizos o Hoya Moros que delatan el moldeado glaciar y un carácter montaraz que nos ira sorprendiendo poco a poco a medida que nos adentremos en sus alturas.


 Entre sus cumbres se esconden tesoros, preciados por cualquier montañero, como Los Dos Hermanitos (2.326 m), El Torreón (2.401 m) que es además la mayor altura de la provincia de Cáceres, el Calvitero (2.405 m), y, como no, el que aquí nos ocupa, el Canchal de la Ceja, que con sus 2.430 metros de altitud constituye el techo de Salamanca.




Aprovechamos un viaje al bonito pueblo de Candelario  para acercarnos a esta cumbre, el Canchal de la Ceja, de tan curioso nombre. 
Aunque, quizás debería decir lo contrario, porque ya son muchos años en los que el diseño de nuestros viajes siempre gira en torno a alguna bonita montaña. 






La cabra tira al monte, como me gusta decir. En cualquier caso, Candelario, con su peculiar entramado urbano de calles estrechas y empinadas flanqueadas por altas casonas de aleros volados, por las que baja rugiente el agua de la sierra por unas típicas canaletas que aquí llaman “regaderas”, merece una visita. Si a ello unimos la bien merecida fama de su chorizo y jamón, todo de ibérico, y un carácter netamente serrano, poco más hay que añadir.



El Acceso:
Candelario (1.126 m) es una magnífica puerta de acceso a la sierra. Desde el mismo pueblo tomamos una estrecha carretera de montaña que asciende serpenteando suavemente en dirección al Hotel de Montaña “El Travieso”. Éste se sitúa a unos 6 kilómetros, en un primer ensanchamiento de la carretera (Primera Plataforma) que encontramos después de atravesar un tupido pinar. Continuamos otros 3 kilómetros aproximadamente hasta la Segunda Plataforma del Travieso (1.950 m), donde concluye la carretera y, por tanto, dejamos nuestro coche.


La Ruta:


Encontramos un día con un cielo despejado, azul profundo, y una suave brisa que refresca el ambiente y nos anima para la dura caminata que nos espera. Desde la Segunda Plataforma disfrutamos de una impresionante panorámica. A nuestros píes destacan las aguas azul marino del Pantano de la Fuentesanta y los pueblos de Candelario y Béjar, con la Sierra de Francia y, más al Norte, las amplias dehesas salmantinas como telón de fondo. Frente a nosotros, las pendientes de la vertiente noroccidental de la Cuerda del Calvitero por la que discurre nuestra ruta.

Dos hitos de piedra casi a la entrada de la plataforma nos indican el inicio de nuestro sendero. En el primer tramo atravesamos una zona que, aunque está cubierta por un denso piornal, aún conserva las huellas de un antiguo incendio forestal, la gran peste de nuestros montes durante los veranos. Son varias las veredas que vamos encontrando, aunque procuramos tomar siempre las más marcadas que, además, suelen ser las que sortean  más sabiamente las mayores pendientes.




 Pronto llegamos a la Fuente del Travieso, donde aprovechando el mullido colchón de hierba y el sugerente y fresco fluir del agua, hacemos una primera parada. Conviene hidratarse y reponer agua en la cantimplora, puesto que el “Lorenzo” no nos va a dar mucho amparo.
 Además, es una buena ocasión para estirar unos músculos algo doloridos, que a los tendones les gustan poco los “cuestarrones” a primera hora de la mañana.
Enseguida continuamos nuestra marcha constante hacia las alturas. La ruta (o, mejor dicho, las rutas, dadas las mencionadas variantes) está muy bien balizada con hitos de piedra, no presentándonos problemas de orientación a pesar de nuestro desconocimiento del terreno.


 Poco a poco, los piornos empiezan a estar decorados con su llamativa floración. Son los característicos piornos serranos (Cytisus purgans) que cubren totalmente la ladera, salvo las estrechas sendas por las que caminamos.
 Casi sin darnos cuenta, nos vemos rodeados en el explosivo amarillo de los piornos en flor, al tiempo que su intenso aroma dulzón acaba embriagándonos. Cerca ya del cordal, encontramos la Fuente de la Goterita. Aprovechamos el fino hilo de agua, que parece querer hacer honor a su nombre, para rellenar la cantimplora mientras disfrutamos del amplio horizonte que va quedando a nuestras espaldas. 


Curiosas nubes se dibujan en el cielo azul, contrastando con las pendientes teñidas de dorado de la Cuerda del Calvitero.
Con un poco más de esfuerzo alcanzamos la línea cimera. El terreno aparece ahora casi desnudo de vegetación delatando los gélidos vientos que deben arreciar por estos contornos. El paisaje se abre frente a nosotros, dando vista al Macizo Central de Gredos que a pesar de la distancia luce su imponente porte alpino, mientras que a nuestra derecha, casi al alcance de la mano, queda El Calvitero (2.405 m), la cumbre que da nombre a este cordal.


Un poco por debajo de la misma, en la misma vertiente por la que venimos ascendiendo, vemos unos extraños postes alineados en sentido ascendente, dando en una primera impresión ser restos de un antiguo vallado. Sin embargo, una observación más detenida, junto a su altura acaban por hacernos comprender que en realidad se trata de los ruinosos vestigios de un antiguo remonte de esquí, quizás el precedente histórico de la vecina Estación de Esquí de la Covatilla. Afortunadamente, aquí parece que la naturaleza ha ganado la batalla y anda recuperando lo que es suyo.

A pesar de la cercanía, decidimos dejar El Calvitero para más tarde y lo sorteamos por su vertiente Sur dando por primera vez vista a nuestro destino. Observada desde donde estamos, la cara norte de la Cuerda de la Ceja, un inclinado pedregal (o canchal) cerrado por sólidos contrafuertes graníticos, parece querer asemejar la homónima y peluda línea arqueada que tenemos sobre nuestros ojos. Nos sorprende el gran ventisquero que aún cubre gran parte de esta vertiente de la Ceja.  Un breve descenso, de nuevo envueltos en el amarillo piornal, nos sitúa en la Portilla de la Ceja, desde donde disfrutamos del bonito circo en el que asoman las Lagunas del Trampal. Al sudoeste divisamos los Dos Hermanitos y El Torreón.

Desde la Portilla nos queda una corta subida y pronto alcanzamos la amplia cumbre del Canchal de la Ceja. Un escueto buzón de cumbre en forma de cohete marca el punto de mayor altura, 2.425 m., el techo la provincia de Salamanca y del Macizo Occidental de Gredos, y es allí mismo donde nos instalamos para, tranquilamente, recuperar fuerzas con la merienda que venimos porteando desde Candelario. La vuelta la hacemos por el mismo camino, salvo un pequeño desvío para una rápida visita a  la  modesta, pero también altiva cumbre de El Calvitero.
La Anécdota:
Mientras disfrutamos de nuestras ricas viandas en soledad sobre el Canchal de la Ceja, vemos aparecer por la Cuerda de la Ceja a un  solitario montañero que avanza hacia nosotros. Cuando nos alcanza, vemos que trae un “pajarón” considerable (el sol a esta hora caía de justicia), así que le damos algo de glucosa de la que siempre me gusta llevar a mano. Nos cuenta que iba con otros dos compañeros en busca de la Charca de Trochagosta, pero que se han enriscado y cada uno a tirado a su pelleja, en plan ejercito de Pancho Villa. Evidentemente, la situación es un tanto tensa, y aunque pronto aparece por la Portilla de la Ceja uno de sus compañeros, seguimos sin noticias de la tercera del grupo que, para colmo, es la más novata. Afortunadamente, cuando empezamos a ponernos nerviosos, suena el teléfono móvil y la tensión final se desvanece. Finalmente, los tres inician juntos su retorno hacia El Travieso. Esta anécdota me sirve para señalar los pequeños despistes que cometemos a veces en la montaña y que tan caros pueden salirnos.

Grupo de avezados montañistas: José Salazar y Bárbara Fiabane.

José Salazar Villegas

Club Almeriense de Montañismo

jueves, 15 de septiembre de 2011

SIERRA DE ALCARAZ


Aprovechando nuestra estancia por tierras manchegas decidimos hacer esta actividad que hace tiempo me rondaba la cabeza.

La sierra de Alcaraz ofrece un amplio abanico de senderos y actividades de montaña que  es interesante conocer.

Nuestra actividad se inicia en el Cortijo de Tortas, singular población serrana en el corazón mismo de la sierra de Alcaraz.



Allí tomamos un carril al principio del cual dejamos estacionado el coche, mientras nos cambiamos de ropa y cogemos las mochilas entablamos amena conversación con un pastor de vacas que por allí andaba y al que aprovecho para preguntarle algunos datos de la ruta que queremos hacer para cotejarlos con los puntos guardados en el gps.
 Nos despedimos de nuestro campechano compañero de tertulia e iniciamos el camino. Esto no tiene mucha pérdida sólo hay que seguir el carril y pasaremos en primer lugar por el Cortijo de Geromo, luego más adelante pasamos por el Cortijo del Quinquillero para finalizar el carril en el Prao Redondo donde hay un abrevadero para el ganado.


 Cruzamos un pequeño arroyo a la izquierda del sentido de la marcha y nos adentramos en un bosque tipo continental, muy húmedo pese a las altas temperaturas de este verano, es una especie de microclima el que existe en este bosque que está formado por carrascas, arces, acebos y helechos de un tamaño considerable. En un recodo de la verea sobresale al fondo una mole rocosa caliza, es la llamada Piedra del Grito, nosotros seguimos verea hasta llegar a la Fuente del Pino de los Muchachos.



Cuenta la leyenda que esta fuente recibe este nombre tan particular porque en una tormenta unos zagales  tuvieron la feliz idea de refugiarse bajo un pino de considerables dimensiones que por allí existía y claro, como es normal cayó un rayo que los dejó para recogerlos con unas pinzas. 
Bebemos agua en esta fuente y ya refrescados  tiramos  para la cumbre. El camino hay que intuirlo, de vez en cuando te encuentras con algún que otro hito que te señala el camino pero vamos , que no tiene pérdida. Llegamos a la cumbre del pico Almenara (1.798mts) techo de la sierra de Alcaraz, nos hacemos las fotos de rigor y estamos un rato oteando el paisaje ya que la  temperatura es excelente y nos invita al deleite de la contemplacion.




 La visión que tenemos es espectacular, al Norte se extiende hasta el infinito la llanura de la Mancha, al Sur tenemos  Cuerda Larga con una caseta de vigilancia forestal en su cumbre, al Este está todo el cresterío de la cuerda del Almenara con la Piedra del Grito y la Peña de la Graja  y al Oeste podemos divisar Riopar y el Calar de Rio Mundo, donde podemos ver el enorme tajo por donde cae el rio que nace en la Cueva de los Chorros. 
El sendero está bien señalizado hasta la ultima fuente y luego a cumbre hay que intuirlo . Hemos invertido un total de cinco horas ida y vuelta y la verdad es que me llevo muy buen sabor de boca de esta sierra a la que habrá que volver en invierno con más "fresquito".


 

Hola a tod@s:

Recordaros que el próximo fin de semana del 1 y 2 de Octubre, se celebrará el día del CAM , esta vez nos vamos al camping Las Menas de Serón.

Como siempre habrá diferentes actividades, escalada, bici y excursiones.
Se está viendo la posibilidad de que nos preparen la cena del Sábado, pronto informaremos de los precios.

Espero que nos veamos tod@s allí. Salud y nos vemos.

Quillo.

miércoles, 10 de agosto de 2011

UN PASEO POR LA PEPA (BARRANCO DEL FUERTE)



(4/JUNIO/2011)
Ha llovido un poco desde que, recién llegado al Club Almeriense de Montañismo, cayó en mis manos un número de la que entonces era nuestra revista, “Cima-Sima”, en el que Jesús Segura “Vitaminas” contaba su escalada juvenil a la “Pepa”, una vía de connotaciones míticas y, diría, casi místicas, para los escaladores almerienses. Me emocionó pensar en grandes paredes casi a la misma puerta de casa. Apenas conocía su ubicación, el Barranco del Fuerte, de cortados muros de más de 200 metros de altura, lisos, como tallados a cuchillo, pero su escalada ni siquiera era para mi una posibilidad lejana. Quizás un sueño, aunque para ello tendría que tomar mucho cola-cao...
Desde entonces han pasado muchas cosas. Aprendí a defenderme en la escalada y en varias ocasiones y con diferentes compañeros (Emilio Ibáñez, Francis, Antonio “4x4”) me encaramé a los verticales tajos de la Pared de Piedra Lisa, o, de la Pepa, como más nos gusta llamarla a los escaladores almerienses. Incluso, en compañía de Antonio “4x4” y Emilio Ibáñez completamos una bonita escalada a la “Espina Dorsal”, vía vecina que surca esta pared por su extremo izquierdo. Pero por distintos motivos, nunca en los intentos a la “Pepa” pasé de la vira horizontal que cruza la tapia  por su mitad y donde se sitúa la reunión de su tercer largo. Por encima quedaban, desafiantes, los famosos techos de su cuarto largo y otro par más de largos de terreno desconocido.

“Si no esperas, no hallarás lo inesperado” escribió hace mucho tiempo un filosofo griego, Heráclito de Efeso. Así, casi quince años después de haber escuchado por primera vez hablar de la “Pepa”, me deje “engañar” por mi amigo Antonio “4x4” y nos encaminamos hacia los murallones del Barranco del Fuerte. Temprano entrábamos en la penumbra algo sobrecogedora de este impresionante cañón. Con nuestras mochilas y soledades a espalda nos dirigimos a la base de la vía, adonde no tardamos en llegar. Entre chistes y alguna que otra “basteza” (perdón por el vocablo, pero los que nos conocéis seguro que lo encontráis adecuado) nos vamos equipando para la escalada. Nos esperan más de 175 metros de pared y la tensión se lleva por dentro.



Todavía es temprano cuando comenzamos a escalar. Los tres primeros largos, como ya he señalado, son viejos conocidos, por lo que, sin despreciar ni un ápice sus evidentes dificultades, los afronto sin la inquietud propia de quien se aventura en terrenos ignotos.


 Aún así, toca esmerarse en la travesía y techo del 2º largo, donde no dudo en echar mano a alguna cinta salvadora. Me concentro en nuestro objetivo, que no es otro que salir por arriba de la vía, olvidando cuestiones de estilo que me parecen meros asuntos terrenales en unos instantes en los que pretendo tocar el cielo. La entrada del 3er largo me exige una “acerada” sin complejos. Así, tranquilamente nos situamos en la gran vira de mitad de la pared. Esta cómoda reunión es un buen lugar para recuperar fuerzas y relajarse por unos momentos antes de afrontar lo que, para mi, es la gran aventura del día. Me resulta difícil abstraerme de los grandes techos que quedan a nuestra izquierda, con su caliza rojiza que parece querer alertar de peligros escondidos. En cualquier caso, desde este estrecho balcón, el imponente panorama del barranco, con la pared de la “Gemma” al otro lado y las adelfas con explosivas flores rosas y blancas luciendo en todo lo hondo, junto a un fresco, casi de más, aire que nos envuelve, nos sube casi instantáneamente la moral.
Sin más dilaciones, Antonio encara el 4º largo con decisión. Súbitamente, la cuerda se tensa, queriéndome sacar de mi confortable puesto junto a la reunión. Ha sido un pequeño vuelo, aunque a estas alturas no deja de ponernos un poco los pelos como escarpias. Pero mi amigo Antonio es un tipo duro, todo un “cuatro por cuatro”, y rápidamente se recompone, reiniciando la escalada de este 4º largo que esta vez finaliza sin ningún otro incidente, salvo un corto descanso y algunos fuertes resoplidos en la dura salida del mismo. Me toca. Colocarse al inicio de este largo ya es por si mismo impresionante. El “Diedro Rojo” me depara una de las escaladas mejores de mi vida, muy física, o al menos así la siento, quizás porque mi corazón bombea a gran velocidad, tanto por la impresión que provoca este terreno, como por la tensión de la cuerda que quiere sacarme de la hermosa, hermosísima, fisura por la que voy ascendiendo. Y cuánta historia guarda este trecho de muro: Viejos tacos de madera empotrados, clavos oxidados, chapas caseras que asustan con sólo mirarlas, me traen a la memoria la maestría de Pedro Tamayo y Paco Delgado, los aperturistas, y de tantos otros pioneros de este deporte en nuestra provincia. Algún descanso me sirve para recuperar el resuello antes de afrontar el techo, que se sortea con una preciosa travesía por su derecha, y la dura, endemoniada, salida a la reunión.

Mientras trato de recuperar el aliento en la minúscula y aérea 4ª reunión, Antonio me formula la pregunta clave: “¿Seguimos?”. Echo una rápida mirada hacia arriba y la oscuridad de la pared cubierta de negro musgo no deja de resultar imponente, aunque, cuando miro hacia abajo y pienso en los impresionantes rápeles, me acabo decidiendo por continuar. Sonrío para mis adentros recordando una frase de Pedro Pidal en su relato de la primera al Naranjo de Bulnes con la que tanto me gusta bromear en estas situaciones: “Retroceder en aquel caso hubiera sido cobardía manifiesta”. Me cuelgo de la reunión a un impresionante vacio, no sin que algo de canguelo me recorra de arriba abajo, y me dispongo a asegurar a Antonio en este quinto largo. La entrada, sencilla, está apenas asegurada por un solitario clavo, por lo que no hay que perder la concentración a pesar del cansancio que vamos arrastrando. Una vez ha grapado la primera “chapa”, vuelvo a respirar con tranquilidad. Pronto llega mi turno. Me toca encarar el vertical y musgoso “Diedro Negro”, otro de los tramos de escalada con mayúsculas de la “Pepa”. Los “gatos” a veces resbalan en el negro musgo que cubre unas paredes parcas en apoyos, complicándome la existencia algo más de lo esperado. Enfrascado en mi lucha personal con este largo, me llevo de propina un buen  rodillazo que me hace recordar la dureza de estos muros de caliza, además con tan mala suerte que el golpe viene a coincidir con otra vieja herida de guerra a medio cicatrizar. “Sangre, sudor y lagrimas” para incrementar la épica de esta escalada. Así, con la sangre chorreando por mi rodilla izquierda llego a reunirme con Antonio en la penúltima de las reuniones.
Nos resta solamente el duro último largo y una sencilla trepada para culminar la escalada. La lisa placa que tenemos delante intimida. Afortunadamente está preparada para superarla en artificial. De todos modos, el techo en el que culmina la placa tampoco es “moco de pavo”. Es probable, visto el croquis con posterioridad, que no hayamos seguido la vía original en este largo y que lo hayamos combinado con la variante de salida abierta por Emilio Ibáñez. Nosotros seguimos la línea de nuevas y viejas chapas hasta el extremo derecho del techo. Por esa arista, y con algún pasito que se hace de rogar, superamos el techo y ya por una fácil escalada alcanzamos la última de las reuniones. Una sencilla trepada sin bajar la guardia y ya estamos en lo más alto. Un apretón de manos, la foto de cumbre, un traguito de agua y a pensar en el largo destrepe hasta la entrada del barranco. Eso si, ya con los “gatos” en la mochila. Han sido 175 metros y 5 horas de dura escalada que nos han hecho sudar de lo lindo a pesar de lo fresco del día, pero, y sobre todo, disfrutar mucho.

La “Pepa” es la primera vía que se abrió en la Pared de la Piedra Lisa en el Barranco del Fuerte o del Infierno en el T.M. de Huécija (Almería). Sus aperturistas, en un ya lejano 1975, tiempos de bota “gorda” y estribos, son Pedro Tamayo y Francisco Delgado. Son 175 metros de dura escalada, divididos en 6 largos totalmente equipados, con dificultades según pueden verse en el croquis de hasta 6c+. Es decir, se trata de una escalada de envergadura. Como consuelo para los que no tenemos ese grado, la equipación de la vía ha respetado el espíritu con el que fue abierta, y es posible superarla con ayuda de “A0” e incluso estribos. Aún así se trata de una escalada de dificultad que en ningún momento hay que menospreciar. Quien desee más info de esta y otras vías puede pinchar este enlace de la página de Emilio Ibáñez “Toskajara”: http://www.toskajara.com/escalada.php?desde=&showid=0&on=56&into=15

José Salazar Villegas

Club Almeriense de Montañismo

ASCENSIÓN A LOS MACHOS

El pasado 24 de Julio tres elementos del club nos dimos cita para subir a la zona del Veleta y alrededores. De tal suerte que una vez sobre el terreno nos decidimos por atacar al cerro de Los Machos, haciendo cumbre en él y disfrutando de sus vistas.
El señor presidente iba marcando el ritmo y Lorena y un servidor le veíamos de lejos, aunque a veces se detenía para reanudar la marcha justo en el momento en que llegábamos a su altura.
Bueno, el caso es que fue una jornada muy provechosa durante la que pudimos disfrutar de la zona alta de la sierra, donde aún quedaba bastantes manchas de nieve, en algún punto más dura de lo esperado.
Procedo a incluir documentación gráfica del evento.

Una vez llegados a las posiciones del Veleta descansamos un poco y repostamos algo de combustible.












Aquí podemos ver la buena labor del señor José manufacturando una repisa que sirviera de huella para mayor seguridad de nuestra compañera de aventuras.







En una de las vías del Veleta había dos criaturas en una reunión. Me dió por hacerles una foto a ver si eran conocidos y cuando la vi en el ordenador me di cuenta de que iban medio descalzos ¿Alguien me puede explicar que clase de calzado o descalzado es este?


La luna menguante nos acompañó buena parte del día.
¿Que tendrá nuestro satélite para fascinarnos de tal manera?








La típica foto de cumbre con el Mulhacén y la Alcazaba al fondo.
Las vistas que ofrece la cumbre de los Machos no tiene desperdicio.










Lorena en pleno paso de los Guías.
Para ser la primera vez que se veía en una situación semejante lo resolvió con una soltura sorprendente.









Que lujo poder observar la fauna de la sierra en su propio terreno.










Nos planteamos subir al Veleta pero no teníamos muchas ganas y el tiempo de regreso era escaso,
así que nos dimos un paseo hasta los lagunillos de la Virgen y después de relajarnos con las vistas tiramos para los Albergues a toda mecha.






Textos y Fotos: Emilio Castellana

miércoles, 20 de julio de 2011

ASAMBLEA EXTRAORDINARIA JULIO 2011















VIERNES 22 DE JULIO DE 2011

ASAMBLEA EXTRAORDINARIA DEL C.A.M.

LUGAR: SEDE DEL CLUB, CALLE RESTOY 97

HORA: 20:30 PRIMERA CONVOCATORIA
21:00 SEGUNDA CONVOCATORIA (A ESTA ES)

SE RUEGA ASISTENCIA Y PUNTUALIDAD.

SE TRATARÁN TEMAS DE MUCHO INTERÉS PARA EL FUTURO DE NUESTRO CLUB.

domingo, 5 de junio de 2011

EURORANDO POR EL DESIERTO


Como actividad paralela a la Travesía de Resistencia 2011, el Club se encargó de organizar la etapa del Eurorando correspondiente al Desierto de Tabernas.

Unos 12 Km que nos llevaron desde el pueblo de Tabernas hasta el MiniHollywood, discurriendo por ramblas y  parajes de peculiar belleza.





 Para explicarnos algunos aspectos de la geología y botánica de estos lugares contamos con la inestimable ayuda de Domingo Cañadas, del club Montenegro, que deleitó a los presentes con interesantes y amenas lecciones tan didácticas como sólo un Maestro de su categoría sabe impartir.

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 Descansando en el paraje El Cautivo, escenario de la película Lawrence de Arabia.















Cristina, Carmen y Mari reponiendo fuerzas.            










El C.A.M. quiere dejar constancia del sincero agradecimiento al Club Montenegro de Alhabia y al Club La Quebrá de Fondón por su inestimable colaboración en la preparación y desarrollo de esta actividad. Gracias compañeros, nos vemos en las montañas.


Texto y Fotos: Yo mismo
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CLUB ALMERIENSE DE MONTAÑISMO (Fundado en 1972)




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